{"id":3000,"date":"2012-12-19T22:53:55","date_gmt":"2012-12-19T22:53:55","guid":{"rendered":"http:\/\/anistiapolitica.org.br\/abap3\/2012\/12\/19\/dios-nos-libre-2\/"},"modified":"2012-12-19T22:53:55","modified_gmt":"2012-12-19T22:53:55","slug":"dios-nos-libre-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/anistiapolitica.org.br\/abap3\/2012\/12\/19\/dios-nos-libre-2\/","title":{"rendered":"Dios nos libre"},"content":{"rendered":"<p \/>\n<p style=\"text-align: justify;\" \/>Alberto Conrado Avegno, un brasile\u00f1o de 85 a\u00f1os, trabaj\u00f3 durante 14 a\u00f1os como esp\u00eda de la dictadura brasile\u00f1a en Uruguay, transmitiendo cientos de informes sobre sus compatriotas en nuestro pa\u00eds. Actualmente es pastor de una iglesia evang\u00e9lica.  <!--more-->  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante su labor de espionaje, el infiltrado fue una especie de \u00f3rgano de informaci\u00f3n unipersonal al servicio de la canciller\u00eda brasile\u00f1a. De 1967 a 1980, Alberto Conrado Avegno tuvo intensa actividad secreta, elaboraba informes con nombres, direcciones planos, dando curso a nada menos que 361 informes de la dictadura s\u00f3lo entre 1974 y 1975. Durante su per\u00edodo de servicio hizo viajes internacionales, siendo detenido una vez en nuestro pa\u00eds y otra en Brasil, siendo liberado de inmediato al comprobarse que se trataba de un infiltrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D\u00edas atr\u00e1s, periodistas del peri\u00f3dico paulista Folha localizaron a Avegno, quien actualmente tiene 85 a\u00f1os y se desempe\u00f1a como pastor en la iglesia evang\u00e9lica Centro El Shadday. En reportaje con el mencionado diario, Avegno cont\u00f3 su historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Identificado en los informes bajo diferentes seud\u00f3nimos &#8211; &#8220;Altair&#8221;, &#8220;Johnson&#8221;, &#8220;M\u00e1rio&#8221;, &#8220;Carlos Silveira&#8221; y hasta &#8220;Zuleica&#8221;, Avegno fue &#8221; el \u00fanico hombre infiltrado en el medio subversivo y pieza fundamental del esquema de seguridad de Brasil en Uruguay&#8221;, seg\u00fan lo calific\u00f3 el ex comisario brasile\u00f1o Rui Dorado, jerarca de los servicios secretos durante el gobierno dictatorial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En junio pasado, cuando el Archivo Nacional de Brasil abri\u00f3 el acceso a miles de p\u00e1ginas de informaci\u00f3n clasificada, sali\u00f3 a la superficie un voluminoso expediente &#8211; m\u00e1s de 800 p\u00e1ginas- acerca de este este personaje, nacido en el edificio del consulado brasile\u00f1o en Salto en 1927, hijo de un diplom\u00e1tico brasile\u00f1o en aquel entonces en funciones en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su juventud, Avegno trabaj\u00f3 como periodista en varias revistas brasile\u00f1as. En 1964, y a ra\u00edz de un esc\u00e1ndalo vinculado a un presunto chantaje por su parte, regres\u00f3 a Uruguay, donde su padre, ya jubilado, hab\u00eda establecido su residencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los primeros documentos sobre este singular esp\u00eda datan de la segunda mitad de los a\u00f1os 60. Hasta 1973, cuando sobrevino el golpe de Estado en nuestro pa\u00eds, llegaron a estos lares decenas de militantes brasile\u00f1os perseguidos por su gobierno, incluido el depuesto presidente Joao Goulart, que vivi\u00f3 en estancias del interior del pa\u00eds desde 1964. Conrado se aproxim\u00f3 a estos refugiados vali\u00e9ndose de su doble nacionalidad y el prestigio de su familia de diplom\u00e1ticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tan eficaz fue su enga\u00f1o que en 1968, un reportaje de la revista &#8220;Veja&#8221; lo mencion\u00f3 como una persona af\u00edn a los exiliados izquierdistas. &#8220;Es acusado de servir de paloma mensajera, habiendo cruzado 27 veces la frontera&#8221;, dec\u00eda el informe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien los refugiados pol\u00edticos en Uruguay no eran m\u00e1s de 200, desde Brasilia se ve\u00eda con preocupaci\u00f3n la posibilidad de que montaran un grupo guerrillero que cruzara la frontera y actuara en Brasil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante su reportaje con Folha, Avegno confirm\u00f3 haber estado &#8220;varias veces en la hacienda de Jango en Maldonado&#8221;, donde resid\u00eda Goulart, sobre el que elabor\u00f3 un completo informe que luego remiti\u00f3 al CIEX (Centro de Informaciones del Exterior).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conrado y los hombres del CIEX se encontraban en cines de Montevideo, y sosten\u00edan conversaciones de no m\u00e1s de quince minutos. Los archivos conservan documentos de 38 de estos encuentros, con hora, lugar y resultado. El esp\u00eda llevaba informes, cartas y documentos, y recib\u00eda dinero a cambio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En mayo de 1968, antes del inicio de la fase de represi\u00f3n m\u00e1s intensa por parte de la dictadura norte\u00f1a, los servicios secretos se mostraban muy entusiasmados con la labor de su hombre en Montevideo. &#8220;Contaremos en el futuro con una excelente informaci\u00f3n positiva&#8221;, se escribi\u00f3 sobre \u00e9l en el organismo, asegurando que el esp\u00eda cada d\u00eda &#8220;se afirma m\u00e1s&#8221; en la izquierda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante los a\u00f1os 70, el agente recibi\u00f3 unos 400 d\u00f3lares mensuales por sus servicios, dato que puede confirmarse gracias al minucioso dossier &#8220;ex secreto&#8221;, donde figuran los pagos realizados como si fuera un empleado corriente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La documentaci\u00f3n deja claro que Azeredo da Silveria, entonces canciller brasile\u00f1o, estaba al tanto de las actividades de Avegno, e incluso elogia y considera correcta la elecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el ministro no quer\u00eda que el tema fuese tratado en los telegramas diplom\u00e1ticos enviados de Montevideo a Brasilia, dado que consideraba necesario borrar pistas. &#8220;Los telegramas deben ser anulados o sustituidos por otros m\u00e1s inofensivos, de preferencia ostensiblemente anodinos, sobre asuntos de menor importancia&#8221; orden\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre marzo y octubre de 1976, Avegno fue enviado a Europa en una de las misiones m\u00e1s arriesgadas de su carrera de espionaje. La misi\u00f3n le cost\u00f3 al gobierno brasile\u00f1o m\u00e1s de siete mil d\u00f3lares, pero parece haber sido &#8220;plata bien gastada&#8221;, ya que a su regreso a Uruguay, el agente entreg\u00f3 un completo informe con los nombres de &#8220;76 subversivos&#8221; brasile\u00f1os, localizados en Portugal, Italia y Francia. En la lista hab\u00eda gente poco conocida y nombres destacados, como el futuro presidente Fernando Henrique Cardoso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es f\u00e1cil estimar el n\u00famero de militantes que los informes de Avegno llevaron a la c\u00e1rcel, la tortura o la muerte. Los servicios de inteligencia no acostumbran usar de inmediato las informaciones de infiltrados, procurando as\u00ed preservarlos. Por ello, un nombre indicado por el esp\u00eda pod\u00eda quedar bajo discreta vigilancia durante meses. Sin embargo, varias de las personas indicadas por Avegno pasaron luego a engrosar la triste n\u00f3mina de desaparecidos del Plan C\u00f3ndor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras el fin de la dictadura, Conrado permaneci\u00f3 en nuestro pa\u00eds, y actualmente dirige un culto evangelista en Montevideo. Interrogado acerca del motivo de sus acciones. &#8220;Acept\u00e9 porque acept\u00e9, y nada m\u00e1s&#8221;, dice el ahora octogenario. &#8220;Siempre luch\u00e9 contra el comunismo, porque es una porquer\u00eda. La derecha es buena, es gente de bien&#8221;, asegura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FOLHA DE S\u00c3O PAULO \u2013 16\/12\/2012<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/fichacorrida.wordpress.com\/2012\/12\/16\/o-araponga-da-ditadura\/\">O araponga da&nbsp;ditadura<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O araponga da ditadura<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O araponga uruguaio<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Exclusivo: espi\u00e3o da ditadura fala \u00e0 Folha<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>RESUMO <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Folha localiza agente infiltrado pela ditadura militar entre exilados no Uruguai. Por 14 anos, araponga municiou \u00f3rg\u00e3o de informa\u00e7\u00e3o do Itamaraty com relat\u00f3rios, cartas interceptadas e investiga\u00e7\u00f5es no exterior. Em entrevista exclusiva, disse que dossi\u00ea do Arquivo Nacional sobre ele \u00e9 &#8220;parte mentira, parte verdade&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>O PASTOR SAI DO T\u00c1XI<\/strong>, no centro de Montevid\u00e9u, e caminha com vagar at\u00e9 a igreja evang\u00e9lica Centro El Shadday, que comanda desde 1998. S\u00e3o 20h, mas ainda faz sol. Aos 85 anos, ele curva seu 1,90 m, com o bra\u00e7o esquerdo ligeiramente inerte, sequela de um princ\u00edpio de derrame. \u00c9 magro e tem uma ferida na cabe\u00e7a, causada por uma queda na rua, em agosto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9 a primeira vez que o vemos. Na entrada, estende a m\u00e3o e o olhar, que esquadrinha demoradamente o rosto do interlocutor. Na v\u00e9spera hav\u00edamos combinado ouvi-lo para uma reportagem sobre exilados brasileiros no Uruguai nas d\u00e9cadas de 60 e 70. Ele quis falar conosco na igreja, na hora do culto, pondo fim a 40 anos de sil\u00eancio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De 1967 a 1980, Alberto Conrado Avegno teve intensa atividade secreta, como infiltrado da ditadura militar (1964-85) entre os exilados brasileiros no Uruguai. Interceptava e copiava cartas, produzia relat\u00f3rios com nomes, endere\u00e7os e planos, dando subs\u00eddios a 361 informes da ditadura apenas entre 1974 e 75. Fez viagens internacionais para cumprir &#8220;miss\u00f5es&#8221; do governo brasileiro. Foi detido duas vezes, no Uruguai e no Brasil, e liberado ao revelar-se infiltrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Identificado nos relat\u00f3rios sob diferentes codinomes -&#8220;Altair&#8221;, &#8220;Johnson&#8221;, &#8220;M\u00e1rio&#8221;, &#8220;Carlos Silveira&#8221; e at\u00e9 mesmo &#8220;Zuleica&#8221;-, ao longo de 14 anos ele se firmou como &#8220;\u00fanico homem infiltrado no meio subversivo e pe\u00e7a fundamental do esquema de seguran\u00e7a do Brasil no Uruguai&#8221;. As palavras s\u00e3o de um homem da ditadura, o delegado Rui Dourado, que ajudou o ex-embaixador Manoel Pio Corr\u00eaa a montar o Ciex (Centro de Informa\u00e7\u00f5es do Exterior), m\u00e1quina de espionagem do Itamaraty.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Em junho, quando o Arquivo Nacional, em cumprimento \u00e0 Lei de Acesso \u00e0 Informa\u00e7\u00e3o, abriu o acesso a centenas de milhares de p\u00e1ginas sigilosas, permitindo que fossem pesquisadas por nomes -at\u00e9 ent\u00e3o, isso s\u00f3 era poss\u00edvel com autoriza\u00e7\u00e3o da fam\u00edlia-, a atua\u00e7\u00e3o de Conrado veio \u00e0 tona num dossi\u00ea de 814 p\u00e1ginas. Foi ent\u00e3o poss\u00edvel entender que todos aqueles codinomes apontavam para aquele uruguaio nascido em 1927, filho do diplomata brasileiro Oct\u00e1vio Conrado, j\u00e1 morto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nem sempre, por\u00e9m, a marca de Conrado foi a discri\u00e7\u00e3o que pautou sua atua\u00e7\u00e3o no Uruguai. Ele foi parar em Montevid\u00e9u ap\u00f3s uma barulhenta confus\u00e3o no Rio de Janeiro. Em agosto de 1960, o cineasta Elzevir Pereira da Silva matou-se a tiros. A vi\u00fava denunciou \u00e0 pol\u00edcia que ele estaria sendo chantageado pelas revistas &#8220;Esc\u00e2ndalo&#8221; e &#8220;Confidencial&#8221;, nas quais Conrado trabalhava como rep\u00f3rter e diretor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abriu-se um inqu\u00e9rito que fez a revela\u00e7\u00e3o: outros artistas, como o cantor Nelson Gon\u00e7alves (1919-98), haviam sido alvo de press\u00f5es semelhantes -ou pagavam, ou teriam seus nomes jogados na lama. De quebra, descobriu-se ainda que Conrado e outros tr\u00eas jornalistas tinham empregos no governo federal (logo foram demitidos).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conrado n\u00e3o foi condenado: guarda at\u00e9 hoje a c\u00f3pia da senten\u00e7a da Justi\u00e7a do Rio que determinou o arquivamento do inqu\u00e9rito. Mas n\u00e3o voltaria a morar no Brasil. Em 1964 juntou-se \u00e0 fam\u00edlia, que j\u00e1 vivia em Montevid\u00e9u, aonde seu pai escolhera ir ao se aposentar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>PASSADO <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conrado nos examina com seus olhos azuis e estr\u00e1bicos. Convidou-nos para uma conversa ao lado de Teresa, sua terceira mulher, que ele conheceu nos anos 90. Ela admite pouco saber sobre a vida pregressa do marido: &#8220;Ele n\u00e3o conta. Quando voc\u00ea [rep\u00f3rter] ligou ontem, ele ficou muito nervoso. Ele n\u00e3o quer falar do passado&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">N\u00e3o foi exatamente o que se verificou na primeira sess\u00e3o de entrevista, de quase duas horas. Ouvindo com dificuldade, muitas vezes misturando portugu\u00eas e espanhol, demonstrou interesse pelos documentos enfim liberados no Brasil, mas disse ter esquecido certas coisas. Volta e meia fitou o ar em sil\u00eancio por longos segundos, como se procurasse na mem\u00f3ria uma informa\u00e7\u00e3o que n\u00e3o vinha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O que permanece intacto \u00e9 o clima manique\u00edsta da Guerra Fria: &#8220;Eu \u2018luchava\u2019 intensamente contra o comunismo. \u2018Siempre\u2019. Sempre&#8221;, disse ele \u00e0 Folha. E por qu\u00ea? &#8220;O comunismo \u00e9 uma \u2018porquer\u00eda\u2019. A direita \u00e9 boa. \u00c9 gente de bem&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mas tinha amigos nos dois lados. Como fazia? &#8220;Eu me \u2018adapt\u00e9\u2019, me adaptava. \u00c9 simples&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sua fam\u00edlia tinha muitos contatos na alta sociedade do Uruguai, onde seu av\u00f4 servira como embaixador do Brasil. Aos parentes: apresentava-se como jornalista de r\u00e1dio. Sua irm\u00e3, Stella, nascida no Rio e criada no Uruguai desde os anos 1950, afirma ter tentado conhecer a verdade.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Depois que morreram meus pais, eu perguntei, mas perguntei com veem\u00eancia: \u2018Mas o que \u00e9 que voc\u00ea faz?\u2019. \u2018Ah, n\u00e3o posso dizer, n\u00e3o posso dizer\u2019&#8221;, contou Stella, em seu apartamento no bairro de Pocitos. &#8220;Foi o que ele me falou.&#8221;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Os primeiros documentos sigilosos sobre o araponga datam da segunda metade dos anos 60. At\u00e9 1973, quando sobreveio a ditadura militar uruguaia, foram parar em Montevid\u00e9u dezenas de militantes e perseguidos no Brasil, incluindo o presidente deposto, Jo\u00e3o Goulart, que viveu em fazendas no interior do pa\u00eds a partir de 1964, o ex-governador do RS Leonel Brizola, o ex-ministro Darcy Ribeiro, o almirante C\u00e2ndido Arag\u00e3o e os coron\u00e9is cassados Emanuel Nicoll e Jefferson Cardim Os\u00f3rio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conrado se aproximou de todos eles valendo-se de sua dupla nacionalidade -nasceu no pr\u00e9dio do consulado do Brasil em Salto- e do prest\u00edgio de sua fam\u00edlia de diplomatas. Em 1968, reportagem da revista &#8220;Veja&#8221; fez uma r\u00e1pida refer\u00eancia a ele, descrevendo-o como algu\u00e9m que prestava servi\u00e7os aos esquerdistas brasileiros: &#8220;\u00c9 acusado de servir de pombo-correio, com 27 passagens pela fronteira&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Na entrevista \u00e0 Folha, ele confirmou que esteve &#8220;v\u00e1rias vezes&#8221; na fazenda de Jango em Maldonado (a 128 km de Montevid\u00e9u). O &#8220;dossi\u00ea&#8221; do espi\u00e3o no Arquivo Nacional registra que ele entregou ao Ciex, em 1974, um &#8220;informe sobre Jo\u00e3o Goulart&#8221;, cujo conte\u00fado n\u00e3o foi transcrito. Em relat\u00f3rio de 1971, o agente descreve conversas com Jos\u00e9 Gomes Talarico, um dos fundadores do PTB e importante aliado de Brizola e de Goulart.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O agente se aproveitou de um descuido, no hotel Alhambra, e conseguiu ler os pap\u00e9is, mas n\u00e3o fotograf\u00e1-los. Reportou \u00e0 ditadura que Talarico &#8220;trazia consigo um excelente relat\u00f3rio do PCB [Partido Comunista Brasileiro]&#8221; e &#8220;um informe sobre o estado das organiza\u00e7\u00f5es de a\u00e7\u00e3o direta no Brasil&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Em agosto de 1967, j\u00e1 se apresentava como secret\u00e1rio do almirante Arag\u00e3o. O ex-marinheiro Guido Gurgel, 78, que se exilou por 12 anos no Uruguai, sempre o via quando ia visitar o almirante. &#8220;Sei que ele era muito amigo do Arag\u00e3o&#8221;, disse. &#8220;Havia coment\u00e1rios, sim, suspeitas de que Alberto era, digamos, uma \u2018persona non grata\u2019. Mas nunca tivemos provas. Averiguar essas coisas cabia aos oficiais [exilados] mais graduados. Os marinheiros eram arraia-mi\u00fada.&#8221;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Os brasileiros exilados no Uruguai n\u00e3o eram mais de 200 na segunda metade dos anos 60, conforme estimativas da \u00e9poca, mas eram fonte de preocupa\u00e7\u00e3o para a ditadura. Brizola tinha planos de criar focos guerrilheiros no Brasil e para isso costumava se reunir em Montevid\u00e9u com aliados -em sua maioria, militares cassados, portanto treinados em t\u00e9cnicas de combate- para elaborar colunas revolucion\u00e1rias. Anunciava que iria receber recursos de Cuba para desfechar o &#8220;contra-ataque&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CIEX Conrado e os homens do Ciex encontravam-se em cinemas e ruas de Montevid\u00e9u, em conversas de no m\u00e1ximo 15 minutos. H\u00e1 38 encontros documentados, com hora, local e resultados. O agente levava relat\u00f3rios, cartas e documentos. Em troca, recebia o dinheiro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Em maio de 68, antes da fase mais repressiva da ditadura, o Ciex j\u00e1 se entusiasmava com o investimento em Conrado: &#8220;Contaremos no futuro com uma excelente infiltra\u00e7\u00e3o positiva&#8221;, diz um relat\u00f3rio. O agente informou que, a cada dia, &#8220;mais se afirmava&#8221; na esquerda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conrado recebia em m\u00e9dia US$ 400 mensais ao longo da d\u00e9cada de 70. No dossi\u00ea, h\u00e1 in\u00fameras cobran\u00e7as do araponga por aumentos ou pagamento de atrasados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Documento do Ciex que consta do &#8220;dossi\u00ea Conrado&#8221; mostra que o chanceler Azeredo da Silveira (1917-90) sabia das a\u00e7\u00f5es do agente. &#8220;O ministro de Estado tomou conhecimento do assunto, aprova e elogia a decis\u00e3o correta de utilizar o canal do Ciex para o trato do mesmo, mas lembra a \u2018Queiroz\u2019 que tal canal tem regras pr\u00f3prias.&#8221;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O ministro n\u00e3o queria que o tema fosse tratado nos telegramas diplom\u00e1ticos enviados de Montevid\u00e9u para Bras\u00edlia. Era preciso apagar as pistas. A orienta\u00e7\u00e3o de Bras\u00edlia foi a seguinte: &#8220;Os telegramas devem ser ou simplesmente anulados ou substitu\u00eddos por outros mais inofensivos, de prefer\u00eancia ostensivos, an\u00f3dinos, sobre assuntos de menor import\u00e2ncia&#8221;. Poucas vezes ficou demonstrada de forma t\u00e3o clara a atua\u00e7\u00e3o do alto escal\u00e3o para adulterar a hist\u00f3ria documental do Itamaraty.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Em seu livro &#8220;O Mundo em Que Vivi&#8221; (Express\u00e3o e Cultura, 1995), o ex-embaixador Manoel Pio Corr\u00eaa, capit\u00e3o da reserva do Ex\u00e9rcito, contou a origem do Ciex sem lhe dar esse nome. Ainda em 1960, ele se tornou vice-presidente da Junta Coordenadora de Informa\u00e7\u00f5es, criada pelo governo para reunir os diversos \u00f3rg\u00e3os de espionagem.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Em reuni\u00e3o com chefes de \u00f3rg\u00e3os de intelig\u00eancia, na presen\u00e7a do futuro presidente Ernesto Geisel, Corr\u00eaa anunciou que ia &#8220;organizar&#8221; seu &#8220;pr\u00f3prio n\u00facleo de \u2018pronta interven\u00e7\u00e3o\u2019&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para essa tarefa, pediu \u00e0 Pol\u00edcia Civil do Rio a cess\u00e3o do delegado Rui Lisboa Dourado, seu ex-colega no Ex\u00e9rcito. &#8220;Rui era um policial destemido -e temido&#8221;, escreveu Corr\u00eaa. Dourado foi enviado para o Uruguai. O nome dele e o de Corr\u00eaa s\u00e3o citados no dossi\u00ea sobre Conrado como pessoas que conheciam o trabalho do agente duplo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aos 94, o ex-embaixador vive no Rio, mas sua fam\u00edlia informou que ele, acamado, n\u00e3o teria condi\u00e7\u00f5es f\u00edsicas de comentar os documentos. Dos quatro embaixadores que serviram em Montevid\u00e9u no per\u00edodo de a\u00e7\u00e3o de Conrado, dois j\u00e1 morreram e dois n\u00e3o foram localizados. Outros diplomatas que teriam tido contato com Conrado tamb\u00e9m j\u00e1 morreram. Um dos poucos ainda vivos \u00e9 o embaixador Andr\u00e9 Guimar\u00e3es, que serviu em Montevid\u00e9u na Associa\u00e7\u00e3o Latino-Americana de Livre Com\u00e9rcio (Alalc, hoje Aladi) entre 1967-71. Ele diz que se &#8220;lembrava vagamente de Conrado&#8221; e o teria visto na embaixada. &#8220;Ap\u00f3s 40 anos, a mem\u00f3ria come\u00e7a a desaparecer.&#8221;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PORTUGAL Duas das mais ousadas a\u00e7\u00f5es de Conrado foram viagens ao Brasil e a Portugal. A &#8220;Miss\u00e3o Portugal&#8221; ou &#8220;Neuzona&#8221; custou US$ 7,62 mil, divididos entre Itamaraty e o Cenimar (Centro de Informa\u00e7\u00f5es da Marinha). De acordo com os preparativos da opera\u00e7\u00e3o, &#8220;totalmente planejada e integralmente conduzida pelo Cenimar&#8221;, Conrado passaria de quatro a seis meses em Lisboa, para &#8220;levantar em Portugal as atividades subversivas em execu\u00e7\u00e3o ou a serem executadas no Brasil, a fim de prover dados e informes&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dois homens da ditadura, &#8220;Paulo&#8221;, baseado em Londres, e &#8220;Antonio&#8221;, no Brasil, manteriam contatos espor\u00e1dicos com ele. Para encontros &#8220;t\u00eate \u00e0 t\u00eate&#8221;, Conrado deveria ligar e indicar um local. Ao se aproximar dos agentes, ele devia perguntar sobre &#8220;a loja da Varig&#8221; e mostrar um peda\u00e7o de uma nota de um cruzeiro. Segundo os documentos, Conrado esteve em Portugal entre mar\u00e7o e outubro de 1976, mantendo estreito contato com o almirante Arag\u00e3o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Em dezembro, j\u00e1 de volta a Montevid\u00e9u, entregou ao Ciex um relat\u00f3rio de dez p\u00e1ginas com os nomes de 76 &#8220;subversivos detectados&#8221; em Portugal, It\u00e1lia e Fran\u00e7a ou &#8220;em tr\u00e2nsito&#8221; por Portugal. Havia desde an\u00f4nimos a gente conhecida, como o ex-deputado M\u00e1rcio Moreira Alves e o futuro presidente Fernando Henrique Cardoso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">N\u00e3o \u00e9 f\u00e1cil estimar o n\u00famero de militantes que os informes de Conrado levaram \u00e0 pris\u00e3o, \u00e0 tortura ou \u00e0 morte. Os servi\u00e7os de intelig\u00eancia n\u00e3o costumam usar de imediato informa\u00e7\u00f5es de infiltrados para preserv\u00e1-los. Assim, um nome indicado por Conrado poderia ser monitorado por meses a fio at\u00e9 sofrer o bote final.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PEGADAS Em pelo menos um caso as pegadas de Conrado ficaram perigosamente evidentes. O ex-coronel Jefferson Cardim foi preso em dezembro de 1970 ao desembarcar em Buenos Aires, vindo de Montevid\u00e9u, onde havia se reunido com Conrado. &#8220;Em poder de Jefferson encontrou-se profusa e abundante documenta\u00e7\u00e3o&#8221;, festejou o Ciex. J\u00e1 o agente &#8220;mostrou-se muito assustado&#8221; e disse n\u00e3o ter &#8220;mais condi\u00e7\u00f5es de \u2018trabalhar\u2019&#8221;. A pris\u00e3o ocorrera muito perto do encontro, deixando-o vulner\u00e1vel. Ainda por cima, Cardim carregava uma carta com o nome &#8220;Alberto&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A esquerda jamais conseguiu ligar os pontos. As primeiras suspeitas levantadas sobre ele vieram com perguntas feitas por torturadores brasileiros a presos que haviam morado no Uruguai, nas quais havia detalhes demais.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gualter de Castro Mello, militante da MNRN (Movimento de Resist\u00eancia Militar Nacionalista), criado pelo almirante Arag\u00e3o, regressou a Montevid\u00e9u em 1968 certo de que havia &#8220;pelo menos tr\u00eas infiltrados&#8221; entre seus parceiros. Suas suspeitas acabaram chegando aos ouvidos de Conrado e aos do Ciex, que produziu um documento classificado como &#8220;ultrassecreto&#8221;, a mais alta forma de sigilo. &#8220;\u00c9 indispens\u00e1vel dar aos interrogat\u00f3rios de asilados detidos no Brasil forma mais adequada \u00e0s peculiaridades do trabalho de informa\u00e7\u00f5es&#8221;, dizia o documento, que apontava &#8220;s\u00e9rias amea\u00e7as \u00e0 seguran\u00e7a operacional de agentes infiltrados no meio dos mesmos.&#8221;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uma dessas s\u00e9rias amea\u00e7as veio em dezembro de 1972, quando Conrado foi detido pela Pol\u00edcia Federal, durante uma viagem a Santana do Livramento (RS). Acuado, ele viu-se obrigado a revelar sua verdadeira atividade. Indagado sobre quais pessoas conhecia &#8220;dos servi\u00e7os de informa\u00e7\u00e3o&#8221;, citou tr\u00eas, entre os quais Cecil Borer (1913-2003), o temido ex-diretor do Dops da Guanabara. Foi liberado ap\u00f3s ser reconhecido por um oficial ligado \u00e0 intelig\u00eancia da Marinha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tr\u00eas anos depois, o agente infiltrado foi novamente detido, dessa vez pela repress\u00e3o no Uruguai. O pa\u00eds j\u00e1 vivia sob a ditadura civil-militar (1973-85) do presidente Juan Maria Bordaberry (1928-2011). Segundo os documentos, em 1975 a casa de Conrado foi cercada por um aparato militar. Ele disparou telefonemas para a Embaixada brasileira, pedindo prote\u00e7\u00e3o, mas teve que se entregar, pois corria o risco de ser torturado ou morto. No interrogat\u00f3rio, assumir trabalhar para o Cenimar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esses eventos levaram Conrado a tomar uma atitude extraordin\u00e1ria. Numa rara carta assinada com seu nome verdadeiro, ele escreveu ao ent\u00e3o embaixador brasileiro, de nome n\u00e3o identificado no papel. &#8220;Nestas especiais circunst\u00e2ncias, sou obrigado a declinar para Vossa Excel\u00eancia a minha qualidade de integrante do Servi\u00e7o de Informa\u00e7\u00f5es e Seguran\u00e7a do Itamaraty. Devido a essas atividades em pr\u00f3 [sic] de nosso Brasil, as autoridades de Intelig\u00eancia do Uruguai se lan\u00e7aram em minha procura, pois n\u00e3o sabem minha real qualidade, pensando evidentemente tratar-se de uma coisa de subvers\u00e3o.&#8221;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O interrogador de Conrado na pol\u00edcia uruguaia, V\u00edctor Castiglioni, morto em 2000, foi um homem forte da repress\u00e3o no Uruguai. Diretor de intelig\u00eancia da DNII, um bra\u00e7o da pol\u00edcia nacional, ele e Conrado realizaram nos dias seguintes reuni\u00f5es com membros do tem\u00edvel Side (Servi\u00e7o de Informa\u00e7\u00f5es de Defesa) do Uruguai, uma esp\u00e9cie de DOI-Codi local. Os uruguaios tamb\u00e9m queriam Conrado como seu informante. A aproxima\u00e7\u00e3o incomodou o Ciex.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">N\u00e3o foi a primeira vez. Em mensagem enviada ao \u00f3rg\u00e3o do Itamaraty, Conrado contou que vinha sendo assediado por americanos, uruguaios e brasileiros do CIE. Todos queriam os seus servi\u00e7os. Havia ind\u00edcios de que ele passara a receber recursos de v\u00e1rias fontes. Em 75, o Ciex desabafou: &#8220;Como agente, \u00e9 (desculpe a imagem) uma verdadeira \u2018vaca\u2019 em cujas tetas mamam (sabemos n\u00f3s) pelo menos o Cenimar e o SID [Side] e (suspeitamos) o servi\u00e7o alem\u00e3o&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Em 1980, j\u00e1 no ocaso da ditadura, Conrado apontou para o Ciex o nome de 12 oficiais da repress\u00e3o uruguaia com os quais mantinha &#8220;contatos frequentes&#8221;. A Folha leu esses nomes para o pesquisador Mauro Tomasini, do Serpaj (Servi\u00e7o de Paz e Justi\u00e7a) do Uruguai, semelhante ao projeto Brasil Nunca Mais, que recolheu testemunhos sobre abusos da ditadura. &#8220;Esses s\u00e3o todos militares do primeiro plano da repress\u00e3o no Uruguai. Todos est\u00e3o basicamente vinculados a viola\u00e7\u00e3o de direitos humanos. Todos&#8221;, respondeu Tomasini.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Um est\u00e1 preso; outro foi acusado do sequestro do beb\u00ea de uma militante; Castiglioni, por sua vez, \u00e9 associado a um esquadr\u00e3o da morte paraestatal e clandestino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Em 86, finda a ditadura, o Uruguai aprovou o que ficou conhecida como Lei de Caducidade, o equivalente \u00e0 Lei da Anistia no Brasil. Cresceu, contudo, o coro dos que defendiam a investiga\u00e7\u00e3o de cerca de 160 mortes e 200 desaparecimentos. No governo de Tabar\u00e9 Vasquez (2005-10), as investiga\u00e7\u00f5es se intensificaram. Hoje h\u00e1 13 militares na pris\u00e3o de Montevid\u00e9u, \u00e0 espera de julgamento ou j\u00e1 condenados por crimes contra os direitos humanos na ditadura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quem n\u00e3o se esquece de Conrado s\u00e3o os exilados que com ele conviveram. No final dos anos 60, ele se aproximou da fam\u00edlia do ex-coronel Nicoll, que integrava o grupo do almirante Arag\u00e3o e sonhava em criar no Brasil um grupo armado para derrotar a ditadura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;O Conrado vivia na minha casa, muito. Era tido assim como um tip\u00e3o, um gal\u00e3. Mas ele apareceu assim do nada, e era muito questionado&#8221;, relembra Lena Nicoll, que conheceu Conrado aos 15 anos. &#8220;Esse coment\u00e1rio rolava, sim, de ele ser suspeito por alguns exilados de ser uma pessoa infiltrada no nosso meio.&#8221; Ao saber do conte\u00fado dos documentos, Lena concluiu que seu pai foi enganado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alberto Conrado e Teresa aceitaram uma segunda conversa. No apartamento do casal, no centro de Montevid\u00e9u e a poucos metros da praia, ele estava ansioso para conhecer os documentos. Colocou os \u00f3culos e os leu num notebook.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A respeito de um papel que o indicava como &#8220;agente da comunidade setorial de informa\u00e7\u00f5es da Marinha&#8221;, Conrado disse: &#8220;Est\u00e1 correto, est\u00e1 correto&#8221;. E por que fazia esse trabalho? &#8220;Porque aceitei. Aceitei porque aceitei. Nada mais.&#8221; E o que dizer dos contatos com Castiglioni e outros oficiais da repress\u00e3o? &#8220;Sim, eu conheci Castiglioni. Foi chefe de seguran\u00e7a do [ex-presidente uruguaio] Pacheco Areco. Fal\u00e1vamos sobre v\u00e1rias coisas, nada espec\u00edfico.&#8221;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante a entrevista, Teresa se disse surpresa com as declara\u00e7\u00f5es do marido, a quem conheceu muitos anos depois do fim da ditadura, em 1998. Conrado ent\u00e3o passou a voltar atr\u00e1s e disse que n\u00e3o, n\u00e3o trabalhou para servi\u00e7os de informa\u00e7\u00e3o brasileiros. N\u00e3o recebeu d\u00f3lares pelo seu trabalho, n\u00e3o foi detido pelas pol\u00edcias do Uruguai e do Brasil e n\u00e3o manteve encontros em cinemas de Montevid\u00e9u com gente da Embaixada brasileira.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conrado afirmou que os documentos expressam &#8220;parte verdade, parte mentira&#8221;, sem contudo apontar uma e outra. Contraditoriamente, voltou a dizer que combateu o comunismo &#8220;intensamente&#8221;. Disse que chegou a escrever um livro, com cerca de cem p\u00e1ginas, no qual contou &#8220;tudo&#8221; sobre sua vida. Mas o escrito, intitulado &#8220;Conhecendo o Inimigo&#8221;, encontra-se perdido. Indagado sobre quem seria o seu &#8220;inimigo&#8221;, Conrado respondeu: &#8220;Satan\u00e1s&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acompanhando os rep\u00f3rteres at\u00e9 a sa\u00edda, ele se despediu com um tapinha nas costas, e repetiu: &#8220;Parte \u00e9 verdade, parte \u00e9 mentira&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Em um relat\u00f3rio de 1976 o Ciex tra\u00e7ou um perfil psicol\u00f3gico de Conrado, identificado pelo codinome &#8220;Altair&#8221;. H\u00e1 36 anos, os diplomatas do Itamaraty escreveram:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;O comportamento profissional de Altair reflete em grande parte as peculiaridades de seu perfil psicol\u00f3gico, marcado por uma ambiguidade caracter\u00edstica que desorienta as pessoas que com ele s\u00e3o for\u00e7adas a relacionar-se direta ou indiretamente. Ali\u00e1s, essa duplicidade se estende a quase todos os aspectos dominantes de sua vida, que apresenta \u00e0s vezes uma natureza contradit\u00f3ria: Altair mant\u00e9m rela\u00e7\u00f5es de amizade com elementos reconhecidamente perigosos de esquerda e, no entanto, sente a necessidade de justificar sua atitude para que o se ligou aos Servi\u00e7os de Informa\u00e7\u00f5es. Essa ambiguidade \u00e9 uma forma de permitir-lhe fazer o que deseja, sem os percal\u00e7os inerentes \u00e0s atividades e \u00e0s liga\u00e7\u00f5es que porventura tenha&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Eu \u2018luchava\u2019 intensamente contra o comunismo. \u2018Siempre\u2019. Sempre&#8221;, disse ele \u00e0Folha. E por qu\u00ea? &#8220;O comunismo \u00e9 uma \u2018porquer\u00eda\u2019. A direita \u00e9 boa. \u00c9 gente de bem&#8221;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conrado recebia em m\u00e9dia US$ 400 mensais ao longo da d\u00e9cada de 70. No dossi\u00ea, h\u00e1 in\u00fameras cobran\u00e7as do araponga por aumentos ou pagamento de atrasados<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Esse coment\u00e1rio rolava, sim, de ele ser suspeito por alguns exilados de ser uma pessoa infiltrada no nosso meio&#8221;, diz Lena, filha do coronel exilado Emanuel Nicoll.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alberto Conrado Avegno, un brasile\u00f1o de 85 a\u00f1os, trabaj\u00f3 durante 14 a\u00f1os como esp\u00eda de la dictadura brasile\u00f1a en Uruguay, transmitiendo cientos de informes sobre sus compatriotas en nuestro pa\u00eds. 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