{"id":8471,"date":"2016-05-30T12:48:34","date_gmt":"2016-05-30T12:48:34","guid":{"rendered":"http:\/\/anistiapolitica.org.br\/abap3\/?p=8471"},"modified":"2016-05-30T12:48:34","modified_gmt":"2016-05-30T12:48:34","slug":"entre-orixas-y-san-lorenzo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/anistiapolitica.org.br\/abap3\/2016\/05\/30\/entre-orixas-y-san-lorenzo\/","title":{"rendered":"Entre orix\u00e1s y San Lorenzo"},"content":{"rendered":"<div class=\"texto-ppal-nota\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Nac\u00ed en San Mart\u00edn, a unas cuarenta cuadras de donde se cri\u00f3 mi padre, pero luego tambi\u00e9n viv\u00ed en S\u00e3o Paulo, Brasil, donde naci\u00f3 mi madre. Pese a que hoy en Argentina soy pap\u00e1 de una nena de tres a\u00f1os, tengo doble pertenencia porque antes mi vida se distribuy\u00f3 entre los dos pa\u00edses. En mis treinta a\u00f1os, cuento haber vivido en por lo menos catorce barrios distintos entre uno y otro lugar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cQuinho\u201d (Jo\u00e3o Maria Ximenes de Andrade), el t\u00edo de mi madre, y \u201cChiquito\u201d (Juan Carlos Vega), el primo de mi padre, fueron secuestrados durante la dictadura de Brasil y Argentina, respectivamente. Ni mis padres, ni mis t\u00edos ni mis abuelos son militantes ni nada similar. Nunca fuimos juntos a la Plaza el 24 de marzo, nada de eso; tal vez ni se sientan identificados con la lucha de las Madres o de Hijos. Mis hermanos, mis primos y yo somos de una generaci\u00f3n posterior a la del terror, pero conocemos el relato a trav\u00e9s de ciertos familiares. Por ejemplo, mi abuelo Joaquim y mi abuela Vera nunca se olvidaron de Quinho, por eso tengo sus testimonios desde la infancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace unos meses atr\u00e1s regres\u00e9 a Brasil, pero no de vacaciones ni para ir a vivir, como otras veces, sino para despedir a mi abuelo Joaquim, que falleci\u00f3 luego de tres a\u00f1os de enfermedad. Nos quer\u00edamos mucho y, antes de viajar, aprovech\u00e9 m\u00e1s de una conversaci\u00f3n por Skype para dec\u00edrselo. Le hab\u00eda ense\u00f1ado a usar la computadora por tel\u00e9fono, dadas las inminentes ganas de charlar con mi abuela y \u00e9l. La pas\u00e1bamos bien. Por pocas horas mi avi\u00f3n no lleg\u00f3 a tiempo para el entierro, sin embargo siento una enorme gratitud porque s\u00ed tuve la oportunidad de despedirlo, pero a mi manera. Fue antes de volver a El Palomar. Estaba en el teatro viendo <em>Os que ficam<\/em> (del portugu\u00e9s, \u201cLos que se quedan\u201d), obra sobre la experiencia de un grupo que escenificaba <em>Revoluci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina<\/em>, de Augusto Boal, justo cuando el teatro en Brasil era perseguido en una escalada hasta los l\u00edmites del absurdo. La obra es ca\u00f3tica, una pesadilla para el espectador que espera una sola l\u00ednea de introducci\u00f3n, nudo y desenlace. Pensaba entonces que en Argentina hasta la TV hoy presenta programas que se obligan a exponer el exterminio en la dictadura. \u00bfPero en Brasil sucede lo mismo que en Argentina? \u00bfAcaso se se\u00f1alizan los \u201cPor\u00f5es da ditadura\u201d o acaso se juzga a los genocidas? \u00bfPor qu\u00e9 se los homenajea como a pr\u00f3ceres del desarrollo? \u00bfQu\u00e9 espacio se le consagra a la memoria en un medio donde hay una intensa propaganda a favor de un Golpe de Estado?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Homeless<\/em><\/strong><strong>\/ desaparecido<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me sent\u00ed acompa\u00f1ado por mi abuelo Joaquim en una escena donde el personaje interpretado por la actriz Helena Albergaria, una estrella de la telenovela borracha, va a una comisar\u00eda en busca de su compa\u00f1ero desaparecido. \u00a0Alrededor m\u00edo, entre los espectadores, otras personas muy conmovidas, como shoqueadas, lloraban. \u00bfCu\u00e1ntas veces me cont\u00f3 mi abuelo esa historia de ir a la comisar\u00eda para recibir burlas, algo que para mi representa bastante de su vida, pues incluso en ese momento de terror \u00e9l acompa\u00f1aba a mi abuela, que sal\u00eda a buscar a su hermano Quinho?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi abuelo Joaquim Pereira, que en realidad era el padrastro de mi mam\u00e1, ten\u00eda una VW Brasilia con la que a veces pase\u00e1bamos de un lugar a otro por S\u00e3o Paulo. Con ellos, mis tres hermanos y yo \u00edbamos a los parques, al shopping o a comer helado de choclo en la ruta rodeada de sierras. En esa Brasilia, de copiloto con sus anteojos de sol y ropa <em>animal print<\/em>, mi abuela Vera me hac\u00eda la cabeza con mi t\u00edo Quinho; por las calles y avenidas ca\u00f3ticas, perdidos en el tiempo del tr\u00e1nsito del domingo, del lado de adentro de la ventanilla, mi abuela comparaba a los <em>homeless<\/em> con mi t\u00edo Quinho. As\u00ed me lo repet\u00eda, como si se olvidara de hab\u00e9rmelo dicho \u201ctal vez Quinho es un <em>homeless<\/em> y est\u00e1 sucio, enfermo y desorientado, pidiendo monedas, si no est\u00e1 frito, porque le borarron la cabeza con la tortura, de tanto que le golpearon o con descargas el\u00e9ctricas\u201d. No, no est\u00e1 en Rusia, ni en Rio de Janeiro, como a veces le dijeron a lo largo de d\u00e9cadas de rumores construidos para insultar a las familias. Quinho est\u00e1 desaparecido. Hoy tendr\u00eda 83 a\u00f1os. Cuarenta a\u00f1os atr\u00e1s, mi abuela y mi abuelo fueron a buscarlo por todo S\u00e3o Paulo, en vano. El resto de los familiares, con raz\u00f3n, tem\u00eda hacer esa b\u00fasqueda.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"dos-columnas-nota\" style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div class=\"destacado-nota\" style=\"text-align: justify;\">\n<p>Mi abuela Vera me hac\u00eda la cabeza con mi t\u00edo Quinho. Me\u00a0repet\u00eda, como si se olvidara de hab\u00e9rmelo dicho \u201ctal vez Quinho es un <em>homeless<\/em> y est\u00e1 sucio, enfermo y desorientado, pidiendo monedas, si no est\u00e1 frito, porque le borarron la cabeza con la tortura\u201d. No, no est\u00e1 en Rusia, ni en Rio de Janeiro, como a veces le dijeron a lo largo de d\u00e9cadas. Quinho est\u00e1 desaparecido. Hoy tendr\u00eda 83 a\u00f1os. Cuarenta a\u00f1os atr\u00e1s, mi abuela y mi abuelo fueron a buscarlo por todo S\u00e3o Paulo, en vano. El resto de los familiares, con raz\u00f3n, tem\u00eda hacer esa b\u00fasqueda.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"texto-ppal-nota\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi t\u00edo Quinho era el benjam\u00edn de su familia. Djanira, su madre, era una persona esclavizada que se cas\u00f3 a los 14 a\u00f1os con un Sr. Ximenes, 25 a\u00f1os mayor. Cuando enviud\u00f3, ten\u00eda ocho hijos y viv\u00eda en condiciones graves de emergencia, todos pasando hambre y juntando algod\u00f3n. Quinho y sus hermanos se fueron de Minas Gerais a S\u00e3o Paulo siendo muy j\u00f3venes. Pero \u00e9l fue el m\u00e1s inteligente y el m\u00e1s estudioso, el m\u00e1s querido y generoso de todos, tanto que hasta entr\u00f3 en una universidad dif\u00edcil como la PUC, que era un foco de resistencia contra la dictadura, invadida por el ej\u00e9rcito en el \u201877. Lo secuestraron en el \u201874 de un bar en Vila Medeiros, zona norte de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque alg\u00fan pariente o amigo brasile\u00f1o tal vez lo haya pensado, o me lo haya dicho, ni mi abuela ni mi abuelo ni mi t\u00eda \u201cX\u201d escondieron una indemnizaci\u00f3n debajo del colch\u00f3n: tal cosa no existe porque su pa\u00eds se autoperdon\u00f3 estos cr\u00edmenes. Supuestamente, entre los a\u00f1os 64-85, all\u00ed &#8220;solo desaparecieron 400 personas&#8221;. \u00bfY si mi abuela en vez de ser pobre hubiese recibido un mill\u00f3n de d\u00f3lares? \u00bfAcaso el dinero puede volver a construir una familia liquidada en nombre de las buenas costumbres?\u00a0Si hasta Maur\u00edcio Lopes Lima, el torturador de la presidenta Dilma todav\u00eda sigue libre, \u00bfqu\u00e9 moneda podemos pedir por un negro, comunista y\u00a0 macumbero como mi t\u00edo Quinho? \u00bfQu\u00e9 podemos pedir de un pa\u00eds que gasta R$ 4000 millones al a\u00f1o en pensiones a las hijas de los militares retirados?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>Magia, espiritismo, libros prohibidos<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la calle, en mi casa, cuando nos sent\u00e1bamos en la mesa, cuando escuch\u00e1bamos a Geraldo Vandr\u00e9 (<em>N. de R:<\/em>cantante y compositor brasile\u00f1o, uno de los iniciadores de la nueva canci\u00f3n) o si mir\u00e1bamos la TV y hab\u00eda una pel\u00edcula, se evocaba a Quinho. Gracias al relato de mis abuelos podr\u00eda imagin\u00e1rmelo con total claridad, atravesado por \u00a0la m\u00fasica popular, los barrios y la familia de su \u00e9poca. Quer\u00eda verlo y convivir con \u00e9l como hab\u00eda convivido mi t\u00eda F\u00e1tima, quien sol\u00eda pasar horas en su habitaci\u00f3n escuch\u00e1ndolo. Cuando mis padres se separaron y me mud\u00e9 de pa\u00eds, me dediqu\u00e9 a hojear sus libros en la peque\u00f1a biblioteca de la casa de Ja\u00e7an\u00e3, sobre todo unos relacionados con el espiritismo y la magia. Los tocaba con miedo porque para mi abuela segu\u00edan siendo \u201clos libros prohibidos\u201d. En la casa de mis abuelos hab\u00eda muchas cosas escondidas, como las velas a los orix\u00e1s en el patio o las im\u00e1genes de santos detr\u00e1s de la chapa oxidada, el lugar donde mi abuela hac\u00eda defumaciones y bendiciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Varias otras cosas de Quinho fueron escondidas por mi abuelo Joaquim en una caja casi a la intemperie: un pedido de intercambio que Quinho hizo a la Universidad de los Pueblos de la URSS, su carnet de la Facultad de Econ\u00f3micas de la PUC de Sao Paulo, una libreta de asistencia del colegio y anotaciones de amor en italiano en l\u00e1piz. Todos esos papeles hoy est\u00e1n conmigo y me sirven para recordarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los 15 a\u00f1os regres\u00e9 a El Palomar, donde est\u00e1 el Colegio Militar, la Base A\u00e9rea y el Batall\u00f3n 601. Un barrio al que pertenezco en gran medida, donde tuve amigos y conoc\u00ed a la mam\u00e1 de mi hija.\u00a0 Ac\u00e1 desapareci\u00f3 Juan Carlos, \u201cChiquito\u201d, el primo de mi pap\u00e1, que era militante de la JP. Mi madre en Brasil y mi padre en Argentina eran chicos y no se conoc\u00edan. Respecto de Juan Carlos, dir\u00e9 que todav\u00eda nunca habl\u00e9 personalmente con mis primas, que emigraron a Italia hace d\u00e9cadas. Como yo soy argentino y brasile\u00f1o, mis primas son argentinas e italianas. Vivieron dos partes de sus vidas en los dos pa\u00edses y se fueron de ac\u00e1 cuando mi t\u00eda -que hab\u00eda llegado a El Palomar de Italia- se vio perdida ante tanta injusticia. No s\u00e9 c\u00f3mo hizo para tener fuerzas y seguir luchando por mis primas. Juan Carlos fue hincha de San Lorenzo como el 100% de mi familia argentina, no s\u00e9 si mis primas saben ese detalle, que somos todos de San Lorenzo, y hasta la gomer\u00eda de mi viejo estuvo pintada con los colores del Cuervo. S\u00e9 que mi viejo y Juan Carlos iban a la cancha juntos. No crec\u00ed sabiendo alguna cosa sobre su desaparici\u00f3n porque mi familia argentina no lo trasmiti\u00f3 a las siguientes generaciones, al menos hasta estos \u00faltimos a\u00f1os. El miedo hel\u00f3 sus recuerdos porque escucharon, como yo, las explicaciones que se repet\u00edan en los colegios, las revistas y diarios, los amigos o incluso dentro la propia familia. Esos de que hay una clase de persona que merece verse privada de todos sus derechos para la satisfacci\u00f3n del inter\u00e9s de otro grupo sobre todo privilegiado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, les contar\u00eda a mis primas, que un d\u00eda del 2003, igual que la mayor\u00eda, yo tambi\u00e9n sent\u00ed incomodidad cuando en la secundaria (solo el \u00faltimo a\u00f1o de la secundaria, \u00a1y eso que fui a siete colegios, en dos pa\u00edses distintos!) mi profesor Hern\u00e1n Nemi nos habl\u00f3 a mis compa\u00f1eros y a m\u00ed de los desaparecidos, habl\u00f3 de las Madres y, para disgusto de algunos, pas\u00f3 <em>Garage Olimpo<\/em> y nos llev\u00f3 a ver una obra de teatro en la Boca sobre los a\u00f1os setenta, una obra como la que me hizo estar cerca a mi abuelo antes de regresar de S\u00e3o Paulo. \u00bfCu\u00e1nto cambi\u00f3 nuestra sociedad desde entonces? \u00bfHabremos visto la carta escondida encima de la mesa? Tal vez para otras personas haya sido distinto, para m\u00ed tuvo m\u00faltiples voces y omisiones.<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Texto publicado na revista argentina do Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti.\u00a0Quinho estudou na PUC-SP e foi sequestrado pela ditadura no ano 74.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fonte &#8211;\u00a0<a href=\"http:\/\/revistaharoldo.com.ar\/nota.php?id=75\">revistaharoldo.com.ar<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nac\u00ed en San Mart\u00edn, a unas cuarenta cuadras de donde se cri\u00f3 mi padre, pero luego tambi\u00e9n viv\u00ed en S\u00e3o Paulo, Brasil, donde naci\u00f3 mi madre. Pese a que hoy en Argentina soy pap\u00e1 de una nena de tres a\u00f1os, tengo doble pertenencia porque antes mi vida se distribuy\u00f3 entre los dos pa\u00edses. 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